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Exequias del Héroe Capitán FAP José Quiñones Página 1 de 3 <Siguiente> Luego de producido el acto heroico del Teniente José Quiñones el 23 de Julio de 1941 en Quebrada Seca, al destruir el emplazamiento ecuatoriano a costa de su propia vida, y de haber sido ascendido postumamente, el día 24 de Julio del mismo año, al grado de Capitán , sus restos fueron recogidos por elementos del ejercito ecuatoriano. El 18 de Octubre de 1942, los restos del Capitán José Quiñones fueron entregados al Cónsul del Perú en Guayaquil por el Coronel del Ejército del Ecuador Don Octavio Ochoa, quien era Jefe de la Cuarta Zona Militar del Ecuador. El Coronel Ochoa al momento de hacer entrega de los restos de Quiñones al Cónsul del Perú dijo: “A nombre de las Fuerzas Ecuatorianas entrego a la Fuerza Aérea del Perú los restos de quien supo honrar a su Patria, a su pueblo y a sus Fuerzas Armadas. Mi pueblo rinde homenaje al pueblo peruano dignamente encarnado en la figura heroica de José Abelardo Quiñones Gonzales”.
1.-
A nombre del Ejército del Perú, el Capitán EP Don
Antero Dejo León. (Ver
documento)
De acuerdo con el programa preparado por el Concejo Departamental, bajo la Presidencia del Alcalde, Sr.Carlos Castañeda Iparraguirre y del Comandante de la Base Aérea de Chiclayo, Coronel FAP Don Pedro Sala Orosco, el día 20 de Septiembre a las 10 de la mañana, se procedió a la exhumación de los restos del Capitán FAP José Quiñones, que se encontraban en el mausoleo de la familia, en el Cementerio General de la ciudad de Chiclayo, para ser colocados en un féretro de acero, confeccionado especialmente para su traslado a Lima y su sepultura final en el Mausoleo levantado en la Plaza de Armas de la Base Aérea de Las Palmas. El Obispo Auxiliar de la Diócesis, Monseñor Luis Sánchez Moreno Lira, tuvo a su cargo el servicio religioso con un sentido responso. Un corneta efectuó el toque de silencio, mientras una formación militar compuesta de elementos del Ejército, de la Fuerza Aérea y una Compañía de alumnos del Colegio Nacional San José de Chiclayo, al cual había pertenecido José Quiñones, se encontraban en perfecta formación a la salida del Cementerio General, con sus banderas y bandas de músicos para la rendidción de los honores de estilo. Al concluir el ceremonial se dejaron escuchar la salva de 21 cañonazos. A las 15:00 horas, el ataúd fue sacado hasta la puerta del cementerio, lugar en el que fue cubierto con la bandera Nacional y colocado en una carroza que lo llevó hasta el frente del Edificio Residencial de la Fuerza Aérea del Perú, lugar en el que se encontraban emplazadas dos Compañías de la Fuerza Aérea y Sección representativas de las Escuelas Superiores y de los Colegios de hombres y mujeres del Departamento. Desde el Edificio Residencial fue trasladado en hombros hasta el centro de la ciudad. Participaron Oficiales de las Bases Aéreas de Chiclayo, Piura, Talara y Lima, miembros del Ejército, autoridades políticas, edilicias, docentes y administrativas asi como delegaciones de todos los pueblos del Departamento de Lambayeque. En el trayecto hacia la ciudad el féretro fue cargado por el personal de la Federación Marítima, de la Compañía de Bomberos, Sociedades Obreras, Sindicado de Choferes, Círculo Departamental de Empleados, Federación de Empleados Bancarios, miembros de la Beneficencia, de los Clubes Rotarios de Chiclayo, Lambayeque y Motupe, Club de Leones, Hermandad Mariana, Club de los Osos, Cámara Juniors, Instituto Sanmartiniano, Instituto Ramón Castilla, Club Unión y Patriotísmo, Cámara de Comercio, Centro Federado de Periodistas y alumnos del Colegio Nacional San José. Cuando el féretro llegó al centro de la ciudad de Chiclayo, éste fue colocado en el atrio de la Catedral. En ese lugar, el Obispo titular de la Diócesis, Monseñor Daniel Figueroa Villón pronunció una oración fúnebre. Seguidamente hicieron uso de la palabra un alumno del colegio San José en representación de todo el alumnado Lambayecano, un profesor del mismo colegio en representación del magisterio departamental, un representante del pueblo de Pimentel, lugar de nacimiento del Capitán Quiñones. También hizo uso de la palabra el Alcalde del Concejo Provincial de Chiclayo, Sr.Carlos castañeda Iparraguirre, quien entre otros términos expresó: “...que el heroico sacrificio del aviador Quiñones, viva siempre en nuestras almas y, cada vez que llegue el caso, el ejemplo que nos legó nos induzca siempre a cumplir con nuestro deber”. También hizo uso de la palabra el Capitán EP Don Fernando Morote Soler, en representación del Ejército del Perú, quién entre otros términos expresó: “...La sangre augusta de Quiñones, derramada en nuestras fronteras, nos compromete a jurar solemnemente para que la línea demarcatoria quede intangible”. En representación de la Fuerza Aérea del Perú, habló el Capitán FAP Don Alberto Thorndike, quien en un momento de su discurso expresó lo siguiente: “...si a ti Patria mía, el Capitán Quiñones te ofreció sus laureles de victoria y aquella mano firme, nosotros los seguiremos conservando como una herencia de honor dispuestos a seguir sus huellas”. En representación de la entonces Guardia Civil, hoy Policia Nacional, habló el Mayor GC Eugenio Delgado Vargas, expresando igualmente patrióticos conceptos sobre la heroica acción del Capitán FAP José Quiñones. Mientras la ceremonia se desarrollaba en el atrio de la Catedral, unidades del Ejército, de la Fuerza Aérea y representaciones de los colegios daban el marco patriotico, emplazadas en el perímetro de la Plaza de Armas. Antes de concluír la ceremonia una Escuadrilla de aviones de la Fuerza Aérea del Perú evolucionó sobre la Catedral. Concluída la ceremonia, el féretro fue llevado al salón de actos del Palacio Municipal, donde se había levantado una capilla ardiente. Durante todo el tiempo de su permanencia en ese local seis Cadetes de la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aérea del Perú conformó la Guardia de Honor. Lo propio hizo una Sección del Ejercito y de la FAP, ademas de representaciones del estudiantado y delegaciones representativas. El Concejo de Chiclayo, a nombre de todos los pueblos del departamento, otorgó una Medalla de Oro como condecoración póstuma al Capitán FAP Don José Abelardo Quiñones Gonzales, la misma que fue colocada sobre el féretro cubierto con la Bandera Peruana; en igual forma se colocó una urna de plata conteniendo un puñado de tierra de la casa donde naciera. Página
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