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La
Fuerza Aérea del Perú

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El
avión de caza North American NA-50
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Los números de serie de los siete
aviones North American NA-50, adquiridos por el entonces Cuerpo Aeronáutico
del Perú, fueron los siguientes:
Msg.S/n: 50-948; 50-949; 50-950; 50-951; 50-952; 50-953 y 50-954.
| Los
números de registro que el Cuerpo Aeronáutico del Perú
otorgó a los siete aviones NA-50, recientemente adquiridos,
fueron los siguientes: |
XXI-41-1
XXI-41-2
XXI-41-3
XXI-41-4
XXI-41-5
XXI-41-6
XXI-41-7
|
XXI
- Representaba el Número del Escuadrón de asignación.
41 - Representaba el Número de la Escuadrilla de Asignación.
1,2,3 - Los números que seguían representaban el número
del avión. |
Lo
trascendente de los nuevos aviones NA-50 es que, la North American tomó
en consideración e incorporó en ellos mucho de las experiencias
que habían sido obtenidas en la producción de unos 1,000
aviones de las series NA-16.
La
compañía North American promocionó al avión
NA-50, como un avión de fácil mantenimiento en el campo,
con una confortable y espaciosa cabina, para un avión de caza monoplaza,
con excelente visibilidad. Este avión, enteramente metálico,
a excepción de los alerones, timón de dirección y
de profundidad que tenían un revestimiento de tela, tuvo dos tanques
internos de combustible, colocados uno en cada ala, los cuales contaban
con la incorporación de “Neobest” y “Neosel” para protección
contra fugas. Su motor radial de nueve cilindros, de 840 caballos de fuerza,
tipo Wright R-1820-G3 Cyclone, con hélice tripala, daba a los aviones
NA-50, una velocidad máxima de 295 millas por hora a 9,500 pies
de altura, lo cual era considerado como muy respetable para un avión
de caza. La envergadura era de 10.50 metros, de longitud tenía
7.95 metros y de alto 3.02 metros. Su techo era de 30,400 pies, su régimen
de ascenso de 3,100 pies por minuto y contaba con una autonomía
de 1,450 kilómetros. Curiosamente el avión NA-50 tenía
montadas dos ametralladoras calibre .30 mm sobre la nariz del avión
que estaban sincronizadas con la hélice, ademas llevaba dispositivos
portabombas bajo cada una de las alas hasta de 100 libras lo que totalizaban
400 libras en bombas. Este avión fue el primero con tren de aterrizaje
retractil con que contó el entonces Cuerpo Aeronáutico del
Perú, al igual que los Douglas Northrop 8A-3P que llegaron posteriormente.
Los
aviones NA-50, recepcionados por el Teniente Comandante CAP Armando Revoredo
Iglesias, fueron embarcados y transportados, vía marítima,
hacia el puerto peruano El Callao, en donde fueron desembarcados en el
mes de marzo de 1939 y trasladados a la Base Aérea de Las Palmas,
en donde fueron ensamblados y se les realizaron los vuelos de prueba correspondientes,
antes de ser asignados y trasladados a la Base Aérea de Chiclayo,
denominada en ese entonces “Teniente Coronel Pedro Ruiz Gallo”, para formar
parte de la 41 Escuadrilla del XXI Escuadrón de Caza, el cual desde
su fundación estaba constituído por las Escuadrillas Nros.
42 y 43 equipadas con aviones Caproni Ca.114, los que eran aviones de
Caza biplanos de fabricación italiana.
Ya
en Chiclayo los NA-50 empiezan a ser utilizados en el entrenamiento de
las tripulaciones. Jovenes pilotos empiezan a realizar vuelos en este
nuevo avión de caza, que rápidamente lo bautizan como “Torito”.
A los cinco meses de su llegada a esa Base Aérea, el 17 de agosto
de 1939, se produce el primer accidente mayor y la perdida de piloto y
máquina. El Alférez José Sánchez Navarrete,
integrante de la Promoción “Comandante CAP José L.Ragúz”,
desaparece con su avión NA-50 al precipitarse al mar, mientras
realizaba prácticas de maniobras acrobáticas.
Los
aviones NA-50, del entonces Cuerpo Aeronáutico del Perú,
vieron la acción y tuvieron su prueba en combate, durante el conflicto
con el Ecuador en 1941.
Uno de ellos, llevando como piloto al mando, al Teniente CAP Renan Elías
Olivera, perteneciente a la Promoción “Comandante CAP José
L.Ragúz”, integrando una formación de aviones del mismo
tipo y cuando retornaban del cumplimiento de una misión de combate
el 7 de julio de 1941, reportó que una de sus bombas se había
trabado solicitando por tanto permiso para abandonar la formación
y enrumbar hacia el mar, para seguir los procedimientos establecidos a
fin de desprenderla y poder aterrizar con seguridad. Desafortunadamente,
pocos segundos después, su avión, el NA-50 XXI-41-2 explotó
en el aire frente a las playas de Tumbes, cayendo al mar envuelto en llamas
desapareciendo en las profundidades del mismo. El Teniente Renán
Elias Olivera fue ascendido postumamente al grado inmediato superior de
Capitán.
Otro
de los aviones NA-50 al mando del Teniente CAP José Quiñones
Gonzales, integrante de la Promoción “Comandante CAP José
L.Ragúz”, mientras cumplia una misión de ataque a tierra
sobre Quebrada Seca, integrando una formación de cuatro aviones,
el 23 de julio de 1941, fue impactado por fuego antiaéreo, y ya
con su avión en llamas enrumbó el mismo contra las baterías
ecuatorianas impactando en ellas, destruyendolas.
Los
aviones NA-50 restantes se mantuvieron en operación hasta 1950,
siendo empleados como aviones de instrucción avanzada de la especialidad
de Caza, luego que estos cumplian la progresión de vuelo en los
aviones de instrucción AT-6. Según se refiere los aviones
al ser empleados como aviones de instrucción dejaron el color plateado
metálico y fueron pintados con los colores de los aviones de instrucción,
es decir azul y amarillo.
Posteriormente,
según testimonio del Teniente General FAP César Yepez Zapatero,
en el año de 1954, prestando servicio en la Escuela de Suboficiales
de la FAP con el grado de Mayor, siendo Director de esa Escuela el entonces
Coronel FAP Jesús Melgar E., se acordó retirar de los almacenes
del Servicio de Mantenimiento de la FAP la estructura de un avión
NA-50 dado de baja, a fin de realizar su recuperación, utilizando
para ello las prácticas de los Alumnos de la Escuela de Suboficiales
de las diferentes especialidades. Es así, que dandose las respectivas
recomendaciones a los instructores de esa Escuela, se procedió
a la total recuperación del avión, reconstruyéndolo
completamente, con repuestos nuevos y reparados, motor, célula,
sistema hidráulico, hélice, sistema eléctrico, llantas,
y en fin todo lo necesario. Terminado los trabajos de recuperación,
y luego de las pruebas de corrido de motor en tierra, verificación
de los diferentes sistemas y convencidos de su buen funcionamiento y estado
operativo, contando con la autorización del Sr.Director de la Escuela
de Suboficiales, en los primeros meses del año 1995, el entonces
Mayor FAP César Yepez Zapatero realizó los vuelos de prueba
correspondientes en dos días, llevando el avión NA-50, en
el lado izquierdo de su fuselaje, la inscripción “Escuela de Suboficiales
de la FAP 1954-1955”. Posteriormente el avión plenamente restaurado
fue dado de alta en los inventarios de la Fuerza Aérea con el Número
251 y asignado al Escuadrón de Entrenamiento en Las Palmas, en
donde fue nuevamente volado por muchos oficiales.
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