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La Fuerza Aérea del Perú

 

 

Monumentos erigídos en homenaje al
Capitán FAP José Quiñones

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20 de julio de 1991 - Inauguración del Monumento al Héroe Nacional Capitán FAP José Quiñones en el Distrito de San Borja – Departamento de Lima.

Un singular binomio surcó el cielo limeño el 16 de julio de 1991: el helicóptero FAP MI-8 635, del Grupo Aéreo No.3 y la efigie de bronce del Héroe Nacional , Capitán FAP José Quiñones, en carga externa.

Luego de 17 minutos de majestuoso vuelo, la efigie del héroe fue hábilmente colocada en el parque que lleva su nombre, lugar escogido como santuario, desde donde el epónimo Capitán Quiñones irradiará su mensaje de heroicidad a todas las generaciones.

El cumplimiento de tan especial encargo, es no sólo prueba de la pericia de nuestros oficiales pilotos de la FAP, sino que se constituye en demostración del alto nivel profesional y técnico alcanzado por el personal de la Fuerza Aérea del Perú, pues se trataba quizás del último vuelo del helicópteros MI-8 FAP No. 635. ya que esta aeronave llegó al Perú como donación de la ex Union Soviética, a raíz del desatre del callejón de Huaylas, ocurrido en 1970, catástrofe que cegó la vida de 70,000 personas, cubriendo de luto a la nación.

El helicópteros FAP 635 participó activamente en las labores de rescate de los sobrevivientes, siendo en ese entonces el helicóptero de mayor tamaño con que contaba el país.

En 1972, luego del boom petrolero, participó en el primer traslado de Pozo helitransportado efectuado en esta parte del continente. Fue un trabajo arduo entre el lugar denominado Capirona, a orillas del río Corrientes, y la ubicación del futuro pozo de Pavayacu, donde el helicóptero FAP 635 demostró sus capacidades en el transporte de cargas de máximo peso.

A lo largo de 20 años de servicios ininterrumpidos, también el FAP 635 participó en el conflicto de la Cordillera del Condor en 1981; asimismo, en el puente aéreo realizado en el Norte del país, a raíz de las fuertes lluvias e inundaciones en todos los frentes de las zonas de emergencia. En este trajin estuvo siempre bajo el cuidado vigilante de nuestros técnicos de la Fuerza Aérea del Perú.

El helicóptero No.635 había operado en casi todos los rincones del país, acumulando un total de 12,000 horas de vuelo, sin accidentes ni mayores problemas técnicos, con un mantenimiento a cargo del personal de Técnicos y Suboficiales del Grupo Aéreo No.3, constituyendo un claro ejemplo del excelente nivel de mantenimiento alcanzado por esta Unidad de la FAP, todo lo cual permitió que, tras 20 años de operación, el FAP 635 se encuentre en perfecto estado, y que por ello, fuera designado para el traslado de la efigie de Quiñones, constituyéndose en un homenaje de excelencia a nuestro héroe máximo de la Fuerza Aérea del Perú, toda vez que el ciclo de vida útil de dos décadas de esta aeronave llegó a su fin.

A la luz del ejemplo de sacrificio y valor de Quiñones, el Grupo Aéreo No.3, en sus años de existencia ha desplegado su servicio en todos los momentos en que la Patria lo ha necesitado, siendo la historia del helicóptero MI-8 FAP 635, el fiel reflejo de la trayectoria, que impulsada por profesionales del aire surcan diariamente el cielo de todo el territorio nacional, extendiendo la influencia benéfica y salvadora de sus alas al servicio de todos los peruanos.

Palabras del Mayor General FAP Juan Morante Bardelli el día de la inauguración del Monumento al Capitán FAP José Quiñones, en el Distrito de San Borja – Departamento de Lima, el 20 de julio de 1991:

"En este monumental y austero testimonio, obra de mentes y manos peruanas, ubicado precisamente sobre la pista de aterrizaje del que fuera nuestro primer aeropuerto internacional Limatambo, simboliza por siempre la gratitud nacional al heroico aviador inmolado en el cumplimiento de su misión y un luminoso faro de profundo amor a la patria, para que las generaciones actuales y futuras, tengan presente la más grande lección de sacrificio en defensa de los superiores intereses de la nación.

La inauguración de este monumento se hace en cumplimiento de lo dispuesto por la Ley No. 16126 del 10 de mayo de 1966, promulgada por el entonces Presidente de la República, arquitecto Fernando Belaúnde Terry, y rubricada por el señor Ministro de Aeronáutica Teniente General FAP José Heighes Pérez Albela. Dicha Ley del Congreso, en su artículo 2do., dispone textualmente lo siguiente: “Eríjase en la capital de la República y la ciudad de Chiclayo, monumentos simbólicos que perennicen la gratitud nacional al heroico aviador inmolado en el cumplimiento austero de sus deberes militares”. Mandato que, con el apoyo decidido del Comandante General de la Fuerza Aérea y con la patriótica y desinteresada colaboración de personas e instituciones, se hace realidad. Tarea que fue encomendada a la Comisión del monumento al héroe Capitán Quiñones, que me honro en presidir.

Nuestro agradecimiento al Alcalde de Lima, Sr. Ricardo Belmont Cassinelli, por su valioso apoyo para concretar la suscripción, el 8 de abril del año en curso, del convenio entre la FAP e INVERMET, instrumento indispensable que ha permitido la elaboración de los estudios y la ejecución de las obras.

Nuestro reconocimiento a todos los artistas y artesanos que contribuyeron con su arte, conocimientos y experiencia, a plasmar un anhelo largamente acariciado. Me refiero, al arquitecto Daniel Arana Ríos, a los escultores Camulfo y José Vivanco, al fundidor Manuel Custodio y a todos aquellos que brindaron sus esfuerzos al servicio de una obra de indudable trascendencia cívica y de desarrollo urbano metropolitano; a la empresa privada nacional, a sus ingenieros, empleados y obreros, nuestro reconocimiento por su capacidad y eficiencia que han permitido concluir la construcción en corto plazo.

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