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Monumentos
erigídos en homenaje al <Anterior> Página 2 de 4 <Siguiente>
Y así, faltando seis días para su inauguración, la obra fue concluída. Entre tanto en la Plaza se trabajaba en forma acelerada, día y noche, ingenieros, arquitectos y obreros para terminar en la fecha prevista. El día 16 de julio por la tarde, ante el asombro de los limeños, Quiñones era trasladado por los aires, pendiente de un helicóptero que había salido desde la rampa del Grupo Aéreo No. 3 en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, con dirección a su Plaza en el Distrito de San Borja, para ese mismo día ser instalado en su Pedestal de Gloria. El día 19 de julio la obra monumental estaba lista para su inauguración. La mañana del 20 de julio, con la asistencia de autoridades políticas y militares, así como el pueblo en general, se saldaba la deuda que el país tenía pendiente para tributar el homenaje justo al Héroe Nacional Capitán FAP José Abelardo Quiñones Gonzales. Allí
estaba la obra, imponente. El Héroe Quiñones rodeado de
un marco solemne, altivo, con paso firme hacia delante, en dirección
a su holocausto y de ahí a la gloria. Debajo, hacia la izquierda,
la placa inmensa de bronce con la frase que el mismo escribiera: Camulfo César Vivanco, de Andahuaylas, Apurimac, está orgulloso y agradece a Dios por haber sido él el llamado a elaborar la efigie del monumento para completar la triada de los grandes héroes, ya que los monumentos a Grau y Bolognesi, fueron construídos por un español y un francés respectivamente.
La confección de la efigie se efectuó en Lima y tardó casi 50 días su preparación. Una vez terminada, fue transportada a la ciudad de Iquitos, donde a su vez concluían la obra civil del monumento y la plaza, siendo inaugurado el 16 de agosto de 1991.
Palabras del Coronel FAP Ramiro Lanao Márquez - Comandante del Grupo Aéreo No.6: "Cuando la Patria siente el orgullo de haber procreado hijos merecedores y herederos de su gloria y de su historia, como el Capitán FAP José Quiñones, no puede sino confiar hasta el infinito en que su destino será grande, a pesar de sus contingencias; incólume, a pesar de sus vicisitudes; y que será eterno, porque quienes seguimos la huella de sus hijos, nuestros mayores, como Quiñones, también queremos ser merecedores y legítimos herederos de su gloria y de su historia.
“Al pie del más preclaro hijo de esta tierra generosa y luchadora, cuna y nervio de la Fuerza Aérea del Perú, como es Chiclayo, tengo la sensación que de su mirada altiva, guerrera y vencedora insurge un ´halito de vuelta a la vida para decirnos que de la férrea unidad de peruanos convocados en su nombre, cual bólido encendido como fue el suyo, sólo puede esperarse el triunfo y la victoria final de nuestra patria. “Porque tu sangre, más que derramada, fue ofrendada hace cincuenta años para que las nuevas generaciones que hoy exaltamos, mantengamos en alto el Pendón Bicolor, flameando victorioso y vencedor en los campos de batalla contra el enemigo, contra el subdesarrollo, contra la pobreza, contra el hambre, la inmoralidad y corrupción. “Legendario Capitán Quiñones: “Frente a ti, todos unidos al conjunto de tu heroísmo, valentía y arrojo, renovamos el juramento de luchar y defender nuestra amada patria hasta entregar la última gota de nuestra sangre, tal como nos lo enseñaste al pie del altar de la Patria que levantaste en el campo de batalla el 23 de julio de 1941. “!Gloria
a ti, héroe de los cielos eternos!.” |
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